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La globalización y los pueblos indígenasLuis Acosta Es seguramente un gran desafío para todos los que vamos a exponer en estos días, tener que desarrollar un tema tan complejo en tan pocos minutos. Pero, me acaban de informar que en vez de 10 minutos como estaba previsto puedo contar con 15 minutos. El tema que nos convoca es el de la globalización económica y quiero contarles que la lección de economía política más importante de mi vida, la recibí de un hermano creyente que pertenece a la etnia toba, un pueblo indígena que habita en el norte argentino. Un día, a poco de conocernos, estaba conversando con Rafael, un pastor y amigo toba. Yo estaba intentando contarle mis orígenes y mi historia. En un momento le decía que yo recordaba como en los tiempos de mi niñez el peso argentino tenía valor, que se podían comprar muchas cosas que ahora eran inalcanzables. Yo le pregunté qué opinaba él. En un tono tranquilo y sin resentimiento, me dijo: "Yo no sé, Luis, yo nunca tuve nada, para nosotros, siempre es igual". Este pequeño incidente transformó toda mi manera de ver y entender la relidad económica. Y es desde esta nueva manera de ver y pensar que quiero compartir estos pensamientos con uds. Yo no soy un economista ni un político, por lo que mi aproximación al tema es esencialmente desde la perspectiva teológica. Por eso quisiera basar mi reflexión en un pasaje bíblico. El mismo se encuentra en la carta a los Romanos, cap. 12 vers. 1 al 3. Dice así en la Nueva Versión Internacional: "Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado." El punto de partida para el apóstol Pablo, sobre lo que se basa para hacer esta demanda a los creyentes en Roma, es la misericordia de Dios. El sistema económico capitalista que se globaliza hoy en día no se basa en la misericordia de Dios sino en el valor del capital; uno vale por lo que tiene y no por lo que puede dar. En el pensamiento de Pablo la entrega personal es lo principal y un creyente puede hacerlo solamente si toma en cuenta la misericordia de Dios. Los pueblos indígenas cazadores-recolectores fundamentan su economía no en la acumulación de riquezas, sino en la necesidad de compartir. La acumulación en sí misma es un disvalor y es castigada socialmente. Esta forma de vida, normalmente es considerada como primitiva y sin valor para los tiempos actuales, sin embargo se aproxima mucho más a la súplica de Pablo a los cristianos que vivían en Roma. Es justamente a los cristianos que viven en la capital del Imperio Romano a quienes Pablo les pide que cambien su manera de pensar para que así pueda cambiar su manera de vivir. La globalización del capitalismo pretende justamente lo contrario. Se nos dice desde el centro del poder político y económico que somos nosotros quienes debemos cambiar. Muchos ciudadanos del tercer mundo se suman a ese coro diciendo que es inevitable hacerlo si uno quiere sobrevivir en estos tiempos. Esta presión es aún mayor hacia los pueblos indígenas cazadores-recolectores que parecen vivir completamente a contramano del pensamiento neo-liberal. Todas las políticas y programas enfocados en ellos pretenden que cambien su manera de pensar para que así puedan sobrevivir en el mundo capitalista. Desde los programas de desarrollo, los programas educativos, etc se pretende, en muchos casos con buenas intenciones, que se inserten en el pensamiento y forma de vida de las sociedades "civilizadas". Pienso personalmente que es al contrario, que estos pueblos, que han sobrevivido por la misericordia de Dios quienes tienen la respuesta para los problemas económicos y ecológicos. Ellos fueron sistemáticamente perseguidos, esclavizados y asesinados por los imperios de los aztecas, los mayas y los incas. Encontraron en la selva amazónica y en el monte del Gran Chaco un refugio donde por siglos desarrollaron sistemas de vida basados en la no-acumulación, en la no sobreexplotación de los recursos naturales y en el compartir. Creo que por la gracia de Dios, hoy soy un testimonio de que es posible vivir en sociedades construidas sobre otro fundamento. El fundamento de estas sociedades es la cosmovisión espiritual, donde todo en el mundo, en la naturaleza y en las relaciones humanas está regido por espíritus. El secreto para sobrevivir es conocer y poder relacionarse con el mundo espiritual. Por eso creo que el gran desafío hoy en día es principalmente para los cristianos que viven en los EEUU, en la capital de imperio. Ellos como los cristianos de Roma en el siglo I están desafiados hoy a cambiar su manera de pensar para que así puedan cambiar su manera de vivir. Pienso que mientras los cristianos del norte no se atrevan a cuestionar seriamente al capitalismo, no hay esperanzas para estos tiempos. Y no hablo desde una perspectiva marxista. Creo que tanto el capitalismo como el marxismo adolecen de la misma enfermedad, están basados en una visión materialista de la vida y solamente difieren en la manera de distribuir y administrar la riqueza y el poder. Son los pueblos indígenas los que hoy por diferentes medios comienzan a levantar su voz y a exponer al mundo que la visión materialista es la que está destruyendo la naturaleza, marginando a muchos y condenando a miles a vivir en la pobreza y la exclusión social. Pablo llamaba a los romanos a mirar y medir a los demás, no por lo que poseen sino por la medida de fe que tengan. Puedo decir personalmente que nunca he visto a personas que viven la fe y por fe como la mayoría de los creyentes indígenas con los que tengo el privilegio de relacionarme. Ellos me han enseñado sobre una vida basada en la Gracia de Dios mucho más que los libros de teología que haya podido leer. Día a día viven la tremenda angustia de ver su medio de vida destruido, la tierra donde habitaban se va reduciendo y son condenados a vivir en la marginalidad y con el desprecio de la mayoría de la sociedad no-indígena que los ve como seres infradotados y poco dignos de respeto. Sin embargo pueden ir a la iglesia a cantar, a alabar a Dios con gran fervor. El desafío que la globalización es uno de los mayores retos al pensamiento cristiano desde que Constantino se hizo cristiano. Hoy el imperio dice también ser cristiano y basarse en la confianza en Dios. Sin embargo son pocas las voces que se levantan cuestionando el "american way of life" y al capitalismo que lo sustenta ideológicamente. Lamentablemente una vez más el cristianismo se convierte en legitimador del imperio de turno. Así como la iglesia católica sustentó teológicamente e ideológicamente a los imperios europeos, hoy pienso que las iglesias evangélicas se convierten en la mayoría de los casos en legitimadoras del imperio norteamericano y su ideología, especialmente a través de la teología de la prosperidad y las corrientes de la guerra espiritual. Una tira cómica muy famosa en Argentina es Mafalda, y una frase que siempre recuerdo pensando en este tema es: "tenemos que cambiar el mundo antes que el mundo nos cambie a nosotros." La propuesta de la globalización es que renunciemos a cambiar el mundo, que cambiemos y "nos adaptemos" a la única verdad visible, la realidad. Este es el lenguaje de los ideólogos de la globalización. Aprovecho también para comentar lo que veo en cuanto a los programas de algunas agencias del Norte que vienen al Sur con programas de ayuda y desarrollo. Muchas veces esas mismas agencias son agentes de la globalización. Espero que no sea el caso del CCM, pero muchas se han convertido en multinacionales de la ayuda e imponen a quienes trabajan para ellos criterios de eficiencia y rentabilidad. Quienes están en el campo, intentando conocer y relacionarse con la gente a la que pretenden ayudar, las agencias piden más y más informes, evaluaciones y planificación que implican horas y horas sentados frente a una computadora. Hoy todos debemos volver nuestra mirada a nuestros hermanos indígenas cazadores-recolectores que humildemente pero con mucha fuerza, mantienen y defienden una cosmovisión mucho más cristiana y bíblica que la de la mayoría de los cristianos occidentales. Que Dios nos ayude a cambiar nuestra manera de pensar así podamos cambiar nuestra manera de vivir, para que el materialismo y el individualismo no sean el signo de nuestra vida; para que con humildad podamos valorar a las personas por su fe y así podamos por fin, tanto los cristianos del Norte como los del Sur, conocer cual es la voluntad de Dios para estos tiempos, que sabemos es buena, agradable y perfecta. Amén |