Pueblo de Dios, Dador de Vida
Elsie K. Neufeld
Dios Padre Madre
Asà como has llamado a Cristo de vuelta a la vida
asà también evocamos tu promesa de darnos vida,
abundante vida.
Nos reunimos como pueblo tuyo
para llamarnos uno a otro a la renovación.
Queremos amarnos los unos a los otros
como tú nos amas.
Queremos ponernos en el lugar de la vÃctima,
para clamar justicia y sanidad
para los maltratados, agredidos e ignorados.
Queremos orar con ellos, por ellos,
y en su lugar,
como nuestro Señor y Salvador Cristo hiciera una vez.
Dios omnisciente,
Abre nuestros ojos y nuestros oÃdos,
libera nuestras lenguas,
para que podamos estar atentos
y dar respuesta a las vÃctimas en nuestras familias,
iglesias y comunidades que nos rodean.
Asà como nos comprometemos a estar presentes para la vÃctima,
Danos la sabidurÃa de trabajar redentoramente,
de acompañar en el camino, de compartir la pesada carga.
De ser agentes de crecimiento y cambio
De revestir a la vÃctima de dignidad.
De conceder a la vÃctima su ser persona y respeto.
De saber cuándo apartarnos
para dar espacio para que sane,
para ser amigos, no salvadores,
para ser guÃas, no directores;
para ser y hacer como nuestro Señor y Salvador Cristo harÃa.
Danos valor para caminar en senderos oscuros,
para buscar a los oprimidos,
para encontrar a los lastimados y débiles de corazón,
como lo has hecho con nosotros a través de Jesucristo.
Ayúdanos a ser como estrellas de una noche de verano
en senderos oscurecidos por la violencia pecadora de otros.
Como el sol ilumina el dÃa y la luna la noche,
asà también nosotros queremos iluminar con tu luz
as vidas que nos rodean.
Te amamos, Padre Madre Dios.
Ayúdanos a ser como tú.
Sanadores de heridas, dadores de gracia,
amantes de la justicia, hijos de la verdad,
pueblo de Dios.
Arriba