LetanÃa de Reconocimiento y Confesión
Basada en Marcos 15:15-20 Por LÃder"Y Pilatos, queriendo satisfacer al pueblo, soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de azotarle, para que lo crucificasen. TodosReconocemos que algunos de nuestros hermanos y hermanas, al igual que Jesús, han sido azotados y castigados, vÃctimas de un crimen cometido por otro, mientras que el culpable ha sido liberado. Confesamos que nosotros, al igual que aquella multitud, a menudo nos complacemos con estos "castigos" y permitimos que el abuso continúe. LÃderEntonces los soldados lo llevaron al patio del palacio, esto es al pretorio, y convocaron a toda la tropa. Y lo vistieron con una manta púrpura, y le colocaron una corona que habÃan tejido de espinas. Y comenzaron a saludarlo "Salve, Rey de los judÃos!" LÃderReconocemos que entre nosotros hay quienes han sufrido la burla ante los demás, que han sido criticados en cada aspecto de su vida y sus palabras han sido distorsionadas- todo por haber dicho la verdad sobre el abuso en ellos cometido. Confesamos que hemos sido incrédulos. LÃderGolpearon su cabeza con una caña, lo escupieron y le hicieron reverencias. TodosReconocemos que algunos de nuestros hermanos han sido golpeados en la cabeza al igual que Jesús. Algunos han recibido azotes. Algunos fueron deshonrados cuando se escupió sobre ellos. Confesamos que nuestra fe en la no-violencia no siempre se ha hecho evidente en nuestros hogares. También reconocemos que hay algunos que ante los demás fingen bondad hacia nuestros hermanos y hermanas mientras que privado los humillan y abusan de ellos. LÃderDespués de hacer escarnio de él, lo despojaron del manto púrpura y lo vistieron con su propia ropa. TodosReconocemos que entre nosotros hay quienes han sido despojados de sus ropas e inocencia por la fuerza. Reconocemos que tienen todo el derecho a ser revestidos en respeto. Confesamos que hemos estados equivocados al no ver la inocencia de nuestros hermanos y hermanas. LÃderY lo llevaron para crucificarlo. TodosReconocemos que algunos de nuestros hermanos y hermanas han muerto como resultado del abuso directo e indirecto sobre ellos. Nos confesamos cómplices de sus muertes por nuestro silencio y negación de la verdad. Señor, abre nuestros labios para decir lo que vemos. Usa nuestras manos para sanar a nuestros hermanos. Abre nuestro corazón para sentir su dolor y brindarles amor en su camino a recuperar su integridad. Danos valor, fortaleza y el poder del amor. Amén. Arriba |