Abuse

Jesús Reconoce su Equivocación

Marcos 7:24-30

Cuando hacemos una revisión de las escrituras desde la perspectiva de los marginados, los pobres, las victimas de la violencia, encontramos relatos de familias luchando juntos para traer salvación a sus miembros. En muchos de los milagros de Jesús podemos ver sus intentos de restaurar la unidad familiar. En la sanación de la Hija de Jairo, La resurrección del hijo de la viuda y la liberación de la hija de la Mujer Sirofenicia.

En la historia de la Mujer Sirofenicia vemos un doble mensaje de rechazo y discriminación; primero por ser pagana-griega y segundo por ser mujer. El Evangelio de Marcos 7:24-30 presenta una descripción de quien es esta mujer, de donde viene y cual es la urgencia de su petición. Esta Mujer es rechazada por su etnicidad y religión. Ella carga consigo el estigma de la enfermedad de su hija. Similar a las mujeres Latino Americanas, ella hace todo lo que sea necesario para restaurar la salud de su hija. Ella, deja su hogar, rompe con las relaciones tradicionales entre hombre y mujer, traspasa las barreras religiosas y cae a los pies de Jesús. Ella esta desesperada a causa de que el bienestar de un miembro de su familia esta en riesgo aquí. Sus creencias religiosas no le habían ofrecido solución, así que se va al lugar donde Jesús se encontraba. En esta anécdota encontramos a Jesús tratando de buscar privacidad yéndose a una casa para aislarse de la multitud. La versión bíblica nos dice "no quiso que nadie lo supiera, pero no pudo esconderse." La Iglesia ha querido, en ocasiones, aislarse y no estar presente con los niños abusados y mujeres que sufren; aun con los propios miembros de las Iglesias. ¿Será que la Iglesia ni siquiera sabe que están ahí? ¿ Oh será que no se quiere molestar con el asunto o simplemente no saben como responder?

¿Quién es esta Mujer? Una madre con una hija que tenia un "espíritu inmundo" dentro de ella. Esta hija no había hecho nada para causar este mal, pero ¿quizás fue que alguien hizo algo al cuerpo de esa niña? ¿Alguien había cometido pecado contra ella?! El hecho es que, esta madre llega finalmente a Jesús y cae a sus pies para rogar por sanidad, esta sanidad no era para ella, sino para su pequeña hija inocente. ¿Cuántas mujeres caen a los pies de la iglesia rogando que la escuchen? Ellas necesitan que sus historias sean comprendidas, pero tienen miedo de hablar por el temor de ser culpadas. Lo que esta madre quería, era que su hija fuera restaurada como miembro funcional en la familia, que la niña pudiera vivir una vida plena. La madre teme por el futuro que le espera a su hija, o la falta de un buen futuro. Pero ¿dónde esta el padre de la niña? No esta en ningún lugar. Una vez mas no hay presencia de padre. Es una historia común de las mujeres, la cual nosotros como iglesia puede venir a rescatar.

La humanidad de Jesús se ve en esta historia. Vemos a Jesús Judío abogando primero por los suyos. Jesús, el hombre que se molesta aun por una petición mas, y vemos luego a esta mujer que se atreve a interrumpir la privacidad de Jesús, con una petición de madre, la cual es una petición de la familia.

Mary Ann Tolbert, una comentarista bíblica del Evangelio de San Marco, hace una comparación interesante entre la respuesta que Jesús le da a Jairo, con la respuesta a esta mujer gentil. Tolbert establece un mayor peso en la diferencia de genero aquí, y ofrece esto como la diferencia de trato. La respuesta negativa de Jesús es típica y esperada de un hombre judío relacionándose con una mujer pagana. El sentido de superioridad de un grupo étnico sobre otro se puede ver en su respuesta, muchos comentaristas bíblicos han interpretado esto como el llamado Mesiánico al pueblo judío. El uso de la frase "que los hijos coman primero" en contraste con el término de "los perrillos" suena como un insulto, hasta degradante en el sentido moderno. Puedo notar la conexión de los nombres "tomar pan de los hijos y echarlos a los perrillos"; en algunas versiones bíblicas se menciona "sus perrillos", esto presenta la unidad de pertenencia de los hijos y sus perrillos son parte de la misma casa OIKO. Pero la respuesta astuta de esta mujer deja a Jesús con ninguna otra respuesta que otorgarle el milagro que ella pedía.

Esta mujer hace un reclamo, y recuerda el derecho que tienen también los perrillos de la casa, quienes siendo parte de ella merecen, también, ser alimentados, por lo menos, con las migajas. Los propios derechos de la mujer eran pedir no Pan sino migajas. Ella sabia cual era su posición en el mundo de los Hombres Judíos, pero reclama su lugar como parte de la casa de Dios. Ella se atreve a acercarse a un hombre judío para conseguir ayuda para su familia, acción que el mismo Jesús cuestionó. Esta mujer humildemente expone los propios prejuicios del mismo Jesús y reclama su derecho como ser humano a su creador. No tan solo su fe le ayudo, como dicen muchos interpretes, sino el Poder de sus palabras otorga la respuesta esperada a su petición. Ella se atreve a desafiar la respuesta de Jesús con una pregunta que le ayudo en la búsqueda de su necesidad. Esta mujer le enseño a Jesús una lección, una en la cual convicciones sociales no deben ser obstáculos para hacer el bien a aquellos en necesidad porque, aquellos en necesidad comparten la misma humanidad.

Esta historia de sanidad-liberación como tantos milagros de Jesús tiene implicaciones de restauración social. El liberar un miembro de la familia trae paz mental a todo los miembros de ella. Restaurar la armonía y la sanidad de un miembro lleva sanidad a la familia entera. La etnicidad y el género de esta mujer contribuyen a ser tratada como "alguien de afuera" del mundo judío. Esta es la misma condición de muchas mujeres abusadas en la manera de ser tratadas en la iglesia. Muchas Mujeres, como la Sirofenicia, en nuestras propias iglesias traen sus heridas para ser sanadas y liberadas, mientras continuemos viendo este problema como el problema de ellas y no un problema nuestro, estaremos presentando un Evangelio limitado.

Yo les dejo con esta pregunta ¿Pueden nuestras iglesias Latinas en EU y otras partes de Latino América reconocer nuestra obligación en traer liberación a estas familias?

Mi clamor a Dios, es que sí Podamos!

 

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